Historia de nuestra granja

Poco después de mudarme a Ahe, conocí a un injertador japonés de mucha experiencia, quien me enseñó los secretos de la materia. Un deseo de producir pelas maravillosas nació en mí y así me embarqué en una vida de viaje a través de la investigación y los experimentos. Poco después, injertadores japoneses intentaban aprender mis secretos cuando vieron que las perlas de Kamoka competían con sus mejores perlas.

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